Publicado: 29 de Septiembre de 2014

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la madera no sólo es parte de la naturaleza, sino que su utilización es beneficiosa para ella. Además de ser un material ecológico, reúne otra serie de propiedades, como resistencia, durabilidad, adaptabilidad, versatilidad, etc., que la convierten en uno de los referentes del hábitat, la decoración, el diseño y la construcción del siglo XXI.

Tacto, vista, oído, olfato, gusto… la madera proporciona experiencias para los cinco sentidos y es un material imprescindible en nuestras vidas, en las que cada vez más ocupa un papel protagonista y cuya aportación a nuestro bienestar es insustituible.

Los avances tecnológicos han permitido que esta materia prima, que acompaña al hombre desde tiempos inmemoriales, conozca aplicaciones, formas, usos y estructuras antes inimaginables.

La madera está en tu vida. De un modo a veces imperceptible, nos acompaña en muchas de nuestras actividades cotidianas. Juguetes, perchas, persianas, puertas, ventanas, suelos, techos, estructuras, muebles, vigas, revestimientos, barcos, puentes, marcos, molduras, artículos de aseo (cepillos, peines…), pinzas de la ropa, escaleras, lápices, bancos, relojes, instrumentos musicales (violín, violonchelo, guitarra…), abalorios, utensilios de cocina (mortero, tabla de cortar, boles, cuchillos...)… En tu polideportivo, tu tienda de ropa preferida, en el parque infantil, en la playa, en casa, en el trabajo, en el centro comercial, en tu restaurante favorito…

¿Qué haríamos sin madera?